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Historia

Tulancingo - Historia

Indice del artículo
Historia
Época Colonial
Epoca Independiente
Características de la Ciudad de Tulancingo
Creación del Estado de Hidalgo
Todas las páginas

Antecedentes Prehispánicos


El nombre de Tulancingo se deriva de Tullan o Tollan, que significa “Tule o Tular “. La raíz (tzin) es terminación diminutiva, y (co) significa “En”. Su significado completo sería. “El pequeño Tollan” o “El pequeño Tule”.

Catedral 1953En el Valle de Tulancingo existieron asentamientos humanos desde los años 6500 a 5000 a .C. aproximadamente. Esto se puede constatar con la presencia de algunos restos arqueológicos cerca del pueblo de Santiago y en el sitio llamado Cueva Calcinada del Chivo, en la ladera sur de la Rinconada del Tecolote, que está en la parte oriental de la zona arqueológica de Huapalcalco. Los restos de cuchillos y entierros con ofrendas indican que los habitantes de la región vivían de la caza, lo que corroboran las pinturas rupestres encontradas en la cueva del Chivo. Este sitio es contemporáneo al del Valle de Tehuacan y se remota a los inicios de la agricultura.

En Huapalcalco se encuentra una pirámide de tres cuerpos y una escalinata frontal de estilo teotihuacano, pues fue en este período cuando se dio el auge de la Ciudad de los Dioses e irradió su esplendor a toda Mesoamérica. Según las crónicas Huapalcalco fue un punto importante en el paso de los toltecas a la ciudad de Tula. Se dice, además, que Quetzalcóatl construyó ahí su huapalcalli, “Casa de tablas verdes”. Este sitio fue un importante centro ceremonial y un punto comercial, a partir del cual se establecía una red de intercambio de productos que unía la costa del Golfo con La Cuenca de México.

Huapalcalco está unido a la historia de los toltecas, ya que en las fuentes se le menciona siempre en relación a los antecedentes de este pueblo previo a la fundación de Tula.

El papel de Huapalcalco-Tulancingo como centro de intercambio comercial es innegable, así como también la participación de Tulancingo en los conflictos bélicos internos que, a finales del siglo XV, ocurrieron entre los soberanos de Texcoco, como el que se dio entre Ixtlixóchitl y los tecpanecas de Azcapotzalco.

Los toltecas sufrieron guerras internas y contra los chichimecas hasta que en 1011 fueron subyugados por Xólotl, quien repartió los señoríos entre los jefes más distinguidos y reservó para sí el de Tulancingo, entre otros. Tulancingo permaneció bajo el poderío de Texcoco, del que fue arrebatado hacia el año de 1416 por el poderío mexica. Al momento de la llegada de los españoles, Tulancingo, junto con Atotonilco el Grande, Acaxochitlán, Huasca, Singuilucan y Hueyapan, entregaba tributos a Moctezuma cada ochenta días; estos consistían principalmente en mantas de algodón, maíz y semillas de amaranto que hoy conocemos como alegrías.

La zona arqueológica de Huapalcalco es, sin duda, después de la de Tula, la más importante en el Estado de Hidalgo. Ha sido estudiada desde mediados del siglo XX por César Lizardi Ramos y Florencia Müller, y posteriormente por arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia, a través del Centro INAH de Hidalgo.

La parte más vistosa de la zona la constituyen los restos de una pirámide de tres cuerpos de influencia teotihuacana, situada a un costado de una gran plaza rodeada de montículos y plataformas. Se han encontrado, entre otros vestigios, restos de pintura rupestre, cerámica de distintas época, enterramientos y objetos de jade y obsidiana.


Época Colonial

La encomienda de Tulancingo fue una de las más grandes de la Nueva España, y durante varias décadas se logró impedir que el control de la Corona llegar a ella, así como a las encomiendas cercanas a ésta. En 1557 el corregidor de Singuilucan tuvo jurisdicción en Tulancingo.

Iglesia de la ExpiraciónEn la década siguiente este funcionario estuvo subordinado al alcalde mayor de Metztitlán y realizaba comisiones tanto en Atotonilco como en Tulancingo. Hacia 1575 se le nombró alcalde mayor y pasó a residir a Tulancingo. En octubre de ese año Tutotepec fue transferido de la jurisdicción de Metateyuca a la de Tulancingo, aunque la orden no se cumplió hasta alrededor de un año después. Hacia 1583, tanto Tutotepec como Acaxochitlán eran administrados desde Tulancingo, el cual adquirió aspa sus límites jurisdiccionales definitivos, salvo por algunos ajustes menores. Desde 1787 el alcalde mayor de Tulancingo pasó a ser subdelegado de la intendencia de México, con tenientes, es decir representantes, en Acaxochitlán, Atotonilco, Huasca, Tenango, Tutotepec y Singuilucan.

Hacia 1792, la cabecera de Tulancingo se había convertido en un centro urbano con el doble de gente española que de indígenas. Había unos 4000 españoles y unos 2000 indígenas.

Tulancingo tenía 13 estancias en un radio de tres leguas a fines del siglo XVI. Todas debían ser reducidas a tres centros de congregación en 1602. Pero siete de ellas pueden reconocerse en pueblos de visita en 1697. Y en 1792 sobrevivían seis: Santa Ana Hueitlalpan, Magdalena Metepec, Nativitas, Santiago, Tlatoca y Xaltepec. Las haciendas ocuparon las tierras abandonadas e invadieron las de los pueblos todavía existentes.

Lo benigno del clima y la fertilidad del valle, además de su belleza a los ojos de los españoles, dieron paso al establecimiento de muchos de ellos; y a la población se le conoció con el sobrenombre de “Retiro de antiguos conquistadores”.

Los primeros en misionar en esta región fueron los frailes franciscanos procedentes del convento de Texcoco. Motolinía dice que hacia estas partes ocurrieron sus primeras salidas, porque Tulancingo, junto con Tepeapulco, eran lugares muy poblados. Fundando en 1527 la doctrina de Tulancingo siendo su primer prior Fray Juan de Padilla.

La primera capilla fundada por los franciscanos hacia 1526, es una modesta construcción ubicada al sureste y muy alejada de la actual catedral metropolitana, en la ladera de una loma. Se le conoce como el Señor de la Expiración, y consta de una nave de aproximadamente 12 metros de largo por 6 de ancho, una fachada sin adornos, techo de vigas y una cúpula rematada por linternillas.

En 1601, el virrey Gaspar de Zúñiga y Acevedo nombró a Alonso Pérez de Bocanegra juez comisario para hacer la congregación de Tulancingo. La acción consistía en reunir todas las poblaciones dispersas en el valle y trasladar a sus habitantes a la cabecera.

Después de realizada la congregación de Tulancingo en 1601, los datos escasean, pues la información que había en los archivos del ayuntamiento de Tulancingo se perdieron después del triunfo de la revolución de Tuxtepec, cuando el presidente municipal Antonio Castro vendió esos archivos “porque eran papeles viejos que estaban estorbando”.

En 1746 José Antonio Villaseñor y Sánchez, en su Teatro americano, establece la competencia de Tulancingo en los pueblos de Atotonilco, Singuilucan, Huasca, Acatlán, Acaxochitlán, Tutotepec y Tenango, y decía que el pueblo de Tulancingo era de los mejores que contenía el arzobispado de México, por su vecindario y por su situación y planta, y su distancia de la ciudad de México.

La doctrina de Tulancingo se secularizó el 16 de Noviembre de 1754, y su primer cura fue el presbítero Rafael Vértiz Castoreña.


Época Independente

A partir de 1811 varias partidas de insurgentes recorrían la parte sureste del actual estado de Hidalgo, desde Apan hasta Tulancingo. Enfrentaban a las tropas realistas, asaltaban haciendas para hacerse de provisiones y, cuando sus efectivos de guerra lo permitían, asediaban y tomaban algunas poblaciones.

Antigüa Presidencia TulancingoEn 1811 los insurgentes Mariano Aldama y José Francisco Osorno pretendieron tomar la ciudad de Tulancingo, pero desistieron de su intento al saber que la guarnición de la plaza estaba reforzada por el realista Ciriaco de Llano.

Los días 14, 15 y 16 de febrero de 1812, las divisiones de Serrano, Osorno y otros jefes insurgentes intentaron nuevamente tomar Tulancingo que entonces estaba defendido por el capitán Francisco de las Piedras. En este segundo intento tampoco lograron su objetivo, pero causaron daños a Piedras: le hicieron estallar un depósito de pólvora encartuchada y mataron varios soldados. Al frente de la caballería realista se encontraba Carlos María Llorente. Los insurgentes, que lograron dominar la situación, no tenían preparación militar y no aprovecharon sus oportunidades. Su caballería era excelente, pero al enfrentarse con la de Llorente salió mal librada por falta de disciplina.

Sin embargo, en el mes de mayo del mismo año de 1812, los insurgentes organizaron un nuevo ataque a Tulancingo. El capitán Francisco de las Piedras había salido con tropas para auxiliar a Domingo Claverito en la recuperación de Atotonilco el Grande, y los insurrectos pensaron que era el momento oportuno para emprender un ataque. Piedras volvió y se percató de que varios jefes rebeldes unían sus fuerzas contra Tulancingo; esos eran Villagrán, Serrano, Osorno, Cañas, Anaya, Espinosa y González, con una buena artillería dirigida por Beristáin.

Intimaron rendición a Piedras, y al no recibir respuesta comenzaron el ataque el 24 de Mayo. La lucha duró seis días y causó graves daños a la población, especialmente por los disparos de un mortero que, con una campana, había fabricado Beristáin, el cual lograba arrojar pedruscos de más de dos arrobas de peso y estaba emplazado en el cerro del Tezontle, al oriente del poblado. Sin embargo, los realistas resistieron estos embates y rechazaron a los insurgentes, además de hacerles algunas bajas y despojarlos de sus cañones. El realista Domingo Claverito se enteró del ataque a Tulancingo, y se desplazó desde la zona de Atotonilco el Grande para evitar la toma de la plaza.

Cuando los insurgentes vieron que llegaba Claverito decidieron retirarse, dejando muchos muertos en el campo y llevando a Beristáin herido, sin considerar que los defensores ya no tenían suficiente parque y que sus bastiones de defensa estaban muy dañados.

Plaza de Armas 1828Al verlos en retirada, Piedras ordenó su persecución; puso al frente de sus soldados a Carlos María Llorente, cuyas fuerzas, sumadas a la caballería de Claverito, persiguieron a los insurgentes y en el llano de Zacatepec les causaron muchas bajas.

El 26 de febrero de 1814 Osorno dirigió a Piedras la siguiente intimación:

Por tercera vez llego a las trincheras de esa plaza, y aunque debía acusar esta notificación en vista de las repulsas en las anteriores, la piedra inseparable de todo jefe americano me obliga a intimarle la rendición de dicha plaza con las capitulaciones que por ambas partes se estiman razonables, advertido que los hechos acreditarán la palabra que a nombre de la nación daré del perfecto cumplimiento.

Mis anteriores acciones contra esa plaza fueron, aunque con mucha tropa, sin armas, pertrechos ni el orden que da el tiempo. LA victoria es probabilísima, y de no haber verificado la rendición a las once de esta mañana sufrirá el pueblo los horrores que son consiguientes a una victoria como espero en el Señor Dios de los ejércitos la tendré sobre sus murallas.

Kiosko La FlorestaDios y Libertad, campo sobre Tulancingo 26 de febrero de 1814. José Osorno. =Sr. Teniente Coronel D. Francisco de las Piedras.

Piedras mandó a José del Toro a combatir a Osorno, y fue derrotado. Se dice que el marqués de Sierra Nevada, que desde lejos veía el combate, recibió aviso por medio de dos dragones de la derrota sufrida, y entonces les dio de palos a los dos enviados y los mandó poner de cabeza en el cepo porque había llevado aquella noticia que él consideró falsa, pues era imposible, decía, que derrotaron a las tropas del rey. Sin embargo, así fue, y Osorno en vez de aprovechar las ventajas obtenidas por esta victoria, se retiró a Singuilucan.

Después de las victorias logradas por los insurgentes y el auge alcanzado en 1812, los años que siguieron fueron de infortunios para quienes luchaban por la libertad en el actual estado de Hidalgo: muchos grupos guerrilleros desaparecieron, algunos cabecillas se acogieron a indultos y la actividad bélica decayó.

El final de la Guerra de Independencia se acercó cuando Iturbide firmó el Plan de Iguala, el 24 de febrero de 1821, y fue secundado en varios puntos del país por distintos jefes, tanto realistas como insurgentes.

El general Nicolás Bravo era de estos últimos y se acercó a Tulancingo el 16 de abril de 1821. Ante su proximidad, el realista Concha abandonó precipitadamente la plaza, a donde entró por fin, un contingente insurgente proclamando la independencia.

Bravo llevó consigo una imprenta, la primera que funcionó en el territorio que hoy es Hidalgo; e imprimió El mosquito de Tulancingo, primer periódico hecho en estas tierras.

El 27 de septiembre de 1821, incorporados al Ejército Trigarante y entrando triunfantes a la ciudad de México, se contaban 250 soldados de Tulancingo formando parte de la séptima división de infantería, y en la octava división de caballería marcharon 324 dragones de Tulancingo.

Una vez consumada la independencia, Tulancingo continúo figurando dentro de las turbulencias que trajeron estos primeros años de vida independiente.

Casa de los EmperadoresEn el Centro de Tulancingo existe una bella construcción de finales del siglo XVIII, ubicada en la calle de Primero de Mayo número 107, que se conocía como la Casa de los Emperadores.

La razón es que en ella se alojaron temporalmente los dos emperadores que ha tenido México. El 19 de mayo de 1822 el primer Congreso Constituyente de nuestro país, después de un motín popular y bajo la presión del populacho, eligió a Agustín de Iturbide como emperador de México.

Pretendiendo gobernar en forma absoluta, Iturbide disolvió el Congreso, pero el descontento cundió y a los militares que lo apoyaban cambiaron de bando, y se relacionaron con Antonio López de Santa Ana, quien proclamaba la república, desconocía al emperador y convocaba a un nuevo congreso constituyente.

Ante tal situación Iturbide rehabilitó el congreso, pero se dio cuenta de que ya no podía gobernar, y el 19 de marzo de 1823 presentó su abdicación. Iturbide salió de la capital el 30 de marzo escoltado por el general Nicolás Bravo y llegó a Tulancingo junto con su familia el 3 de abril. Lo acompañaban su esposa, ocho hijos, su padre, otros parientes y varios de sus más cercanos simpatizantes. Las autoridades de Tulancingo lo recibieron como si todavía estuviera en funciones.

La noche de su llegada, tanto la guardia como la gente del pueblo comenzó a aclamar a Iturbide al grito de “¡Muera el Congreso, viva el Emperador!”. Iturbide manifestó a Bravo su inconformidad por el compromiso en que lo colocaba la actitud del pueblo. Por esa y otras razones, el Congreso decidió que lo mejor era que Iturbide saliera del país. Bravo lo escoltó a él y a su séquito hasta Veracruz. Salió de Tulancingo el 20 de abril, y por fin, el 11 de mayo de 1823 se embarcó en el río de La Antigua, Veracruz, en la fragata Rowllings, que lo llevaría hasta Liorna, Italia.

El Congreso Constituyente terminó, la Constitución en 1824, la cual fue promulgada el 4 de octubre. El país se dividió en 19 estados libres y soberanos y cuatro territorios. El estado de México abarca una gran extensión, que incluía a los actuales estados de Guerrero, Morelos e Hidalgo.

Su capital fue, provisionalmente, la ciudad de México, pero como esta también era sede de los poderes federales, tuvo que mudarse a otro lado. Se pensó entonces en tres posibilidades: San Agustín de las Cuevas (el antiguo Tlalpan), Toluca Tulancingo. Por fin se eligió San Agustín de las Cuevas, años más tarde Texcoco y finalmente Toluca. Tulancingo no llegó a hacer capital del estado de México, pero tuvo muchas posibilidades.


Características de la Ciudad de Tulancingo


En el año de 1854 concluyó sus trabajos una comisión estadística del gobierno mexicano, que aporta datos muy interesantes sobre el Distrito de Tulancingo a mediados del siglo XIX. Recordaremos que el distrito comprendía varios municipios, y prácticamente los datos que a continuación se transcriben corresponden a la zona centro del actual estado de Hidalgo.

Distrito de Tulancingo. Comprende los partidos de Tulancingo, Pachuca y Apan.
Partido de Tulancingo. Comprende la municipalidad del mismo, y los juzgados de paz de Singuilucan, Huasca, Atotonilco el Grande, Tutotepec, Tenango, Huehuetla, Achiotepec y Acaxochitlán.

Municipalidad de Tulancingo


Tierras. Su calidad y producciones. Los terrenos de este hermoso valle, regado por dos ríos, producen casi todas las semillas y en especial las de tierra fría, que para la siembra se prefieren por ser de más consumo y utilidad, el maíz rinde hasta el 200 por uno, la cebada 50, y el trigo en tierras escogidas, 40. También se produce aunque en pequeña cantidad, alverjón, lenteja, haba, papa, frijol, y otros granos.

Montañas. Una de las dos cordilleras que atraviesa el distrito en dirección del SE al NO separa el valle de Tulancingo de los llanos de Apan, que quedan al SE, y por el rumbo opuesto, sobre cerros todos minerales, se eleva la montaña nombrada las Navajas, notable por su altura.

Maderas. Abundan las de encino, oyamel, ocote, pero son desconocidas las de álamo, saúz, fresno, ciprés y otras varias de árboles frutales.

Ríos. Hay dos pero uno no merece especial atención, y el otro llamado de Tulancingo se forma de los de San Lorenzo y Hueyapan, que nacen de tres leguas S el primero y el segundo a dos leguas SE de Tulancingo. Unidos a distancia de media legua al oeste, siguen corriendo un espacio de cuatro a cinco leguas de S a N a incorporarse con el de Tortugas o San Marcos, del juzgado de paz de Acaxochitlán; y agregando después al de los Camarones que se compone de las vertientes del Cerro Tecodolmé, uno de los primeros de la Sierra, al de Acatlán y al de Huasca, que nacen del pie de la cordillera central del distrito, forman un caudaloso río llamado la Barranca de Mextitlán.

Lagunas. Las dos pequeñas llamadas de Hueyapan y Zupitlán que forman los veneros que llevan sus nombres, con cuyas aguas se riegan algunas haciendas.

Aguas potables. De esta clase es de los veneros citados, la del que nace en la misma cabecera de Tulancingo, donde hay tres fuentes para abastecer la población.

Canteras.
Las hay de varias clases y de ellas se extrae mucha piedra para edificios, empedrados y ruedas de molino. Del Cerro del Tezontle, llamado así por componerse todo de esta piedra, se saca la que sirve para construcción, y es de color más claro que la del Peñón, al norte del citado cerro, a media legua poco más ó menos, hay una caverna de piedra pómez al parecer de buena calidad para el bruñido.

Caminos.
Son malos e intransitables en la estación de lluvias. Si el proyecto que se formó hace tiempo de abrir un camino carretero de Tampico a México, pasando por Tulancingo, llegase a realizarse, produciría incalculables ventajas al comercio, y facilitaría el conocimiento de las extraordinarias riquezas que encierran las montañas de aquella sierra o cordillera.

Animales domésticos. Hay alguna cría de ganado mayor, y en poca mayor cantidad, de menor, que se consume principalmente en el distrito. Aves las comunes.

Salvajes.
El contacto con una parte de la sierra hace que no sean desconocidos los tigres, leopardos y otros que en ella abundan; pero puede decirse que no es frecuente hallarlos en el territorio.

Aves.
Águilas, gavilanes cuervos, zopilotes, garzas, quebrantahuesos, patos y varios pájaros como el jilguerillo, zenzontle y otros de varios colores.

Reptiles. La víbora llamada zincuate, la de cascabel y la de agua; aquellas de tres varas en su mayor tamaño, y ésta de vara y media; aunque su mordedura es venenosa, no causa la muerte. Hay también escorpiones y algunos otros reptiles comunes.

Insectos.
Arañas, entre ellas la tarántula, alacranes, mestizos, y otros varios que no ofrecen ninguna particularidad notable por ser demasiado conocidos.

Fábricas.
Algunos telares de jerguetillas, rebozos y cordoncillos de lana de poca importancia, y que cada día se disminuyen. Se fábrica también loza ordinaria.

Industria. Se fábrica manta ordinaria, paños de rebozos o jerguetillas y cordoncillos de lana para mangas, pero todo de poca consideración por que se consume en el propio distrito, con raras excepciones, aunque decae cada día, a medida que hay efectos más baratos que entran de las fábricas de México y Puebla. Se hace también de un excelente barro la loza ordinaria que se consume en el distrito.
Tampoco es de consideración el curtido de pieles de carnero y chivo, pero sirve a lo menos de recurso a la población menesterosa. La dedicación al cultivo de las hortalizas es uno de los principales ramos de industria.

Alimentos comunes.
Carnes de vaca y de carnero, semillas, legumbres, pan y tortillas.

Bebidas.
Pulque, que es de excelente calidad, se usa por todas las clases, y en la menos acomodada tiene además mucho consumo el aguardiente de caña.

Medios comunes de subsistencia. La clase proletaria subsiste principalmente del cultivo de sus hortalizas, las labores del campo y la arriería, pues la fábrica de mantas y paños de rebozo, ha disminuido mucho.

Riqueza territorial. No están desarrollados los admirables elementos que encierra este partido, especialmente en las municipalidades de Tutotepec, Tenango, Achiotepec y Huehuetla, cuyos terrenos no son conocidos. Puede considerarse como una parte de la riqueza de Tulancingo las muchas y excelentes legumbres de sus hortalizas.

Tierras de repartimiento. Las de propios están calculadas en la cantidad de 20,213 pesos. Las de censos en 1,200, y con las de repartimiento, divididas en toda la municipalidad, componen un  total de 420 pedazos de tierra de riego y 1,142 de temporal.

Enfermedades.
En la primavera y en invierno predominan las pleuresías y afecciones catarrales que degeneran en fiebres. En el estío y otoño son comunes las  desenterías y tercinas, propagándose al fin de la estación, de modo que casi toman el carácter de epidémicas.

Idiomas.
En algunos pueblos al norte del distrito se habla el otomí y el mexicano, siendo aquel más común: en los demás, aunque también se habla el mexicano, se ha generalizado más el castellano.

En 1858 la ciudad recibió el nombre de Tulancingo de Bravo por decreto expedido el 17 de abril de ese año, por el entonces gobernador del estado de México, Cayetano Gómez Pérez. Con ese acto se rendía homenaje a Nicolás Bravo, quien además de haber participado en el movimiento insurgente de 1810, vivió en la ciudad e imprimió el periódico llamado El mosquito de Tulancingo.


Creación del Estado de Hidalgo


Uno de los antecedentes de la creación del estado de Hidalgo lo encontramos en Tulancingo. Sucedió que desterrado por Antonio López de Santa Anna, Melchor Ocampo fue confinado a este lugar, teniendo la ciudad por cárcel. Ahí estuvo en frecuente contacto con Manuel Fernando Soto, y muy posiblemente las ideas liberales de Ocampo impresionaron al joven tulancinguense, que después lucharía sin descanso por la creación del estado de Hidalgo.


Paseo de las Hortalizas

El 16 de enero de 1869 se promulgó el decreto que creaba una nueva identidad federativa con el nombre de Hidalgo. En tal suceso figuró Tulancingo como uno de los once distritos en que se dividía el nuevo estado. Este distrito era mucho mayor, pues abarcaba los municipios de Huehuetla, Tutotepec, Metepec, Acaxochitlán, Tulancingo, Acatlán, Epazoyucan y Singuilucan. Esa división distrital se modificó más adelante.

Tulancingo es una de las más antiguas poblaciones existentes en la república; primeramente estuvo en las laderas y más tarde en la llanura, donde había una pequeña laguna y luego un tular, cubierto con lamas y rodeado de siembras. El temperamento es agradable y fresco, las tierras muy fértiles; producen mucho maíz y trigo, las haciendas y ranchos que tiene en gran número.

Los terrenos del Valle de Tulancingo, regados por dos ríos, produce casi todas las semillas, especialmente la tierra fría, preferidas por ser de gran consumo y de grandes rendimientos; en las huertas abunda toda clase de verduras. La siembra de lino ha dado muchos resultados; pero fue abandonada por no saber cómo se beneficia.

De los dos Ríos que riegan el Valle, de Tulancingo se forma de los dos San Lorenzo y Hueyapan. Unidos a media legua de la población, siguen corriendo un espacio de cuatro a cinco leguas, hasta incorporarse con el de San Marcos, de la jurisdicción de Acaxochitlán e incorporados ambos al de los Camarones, al de Acatlán y Huasca, forman el río llamado de la barranca de Meztitlán.

No lejos de Tulancingo hay bosques con árboles corpulentísimos, de bajo de los cuales por su elevación y follaje no penetra el sol; hay un sitio muy notable, conocido con el nombre de “la bóveda”, donde parece que la naturaleza quiso formar un templo rústico pero grandioso, ahí los caminantes descansan y gozan de la frescura y amenidad del lugar, con lo sereno y puro del ambiente y con la impresión que produce la presencia de objetos de extraordinarias dimensiones.Hacienda

Debemos señalar que durante el Porfiriato llegaron a Tulancingo los medios de comunicación como el ferrocarril (1888), tal como se extendían por todo el territorio mexicano.

Las industrias textil, cementera y minera, sostenidas en su mayoría por inversionistas extranjeros, fueron las únicas organizadas como medianas y grandes empresas, y disponían de mucha mano de obra.

La Esperanza, Una fábrica cercana a Cuautepec, fue la primera que utilizó maquinaria mecánica en Hidalgo para confeccionar telas y casimires de lana desde 1866, cuando la fundó Manuel Mancera. Años más tarde le siguió los pasos la compañía Gayol, establecida en Tulancingo.

Luego continúo la fábrica Santiago, creada cerca de lo que ahora es Tulantepec y que, junto con las anteriores, producía 125 mil piezas de casimir al año. La compañía el Salto, instalada por Juan Rueda y Manuel Collada, se ubicó a unos pasos de Alcholoya para aprovechar las cascadas como energía hidráulica.

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