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Historia - Época Colonial

Indice del artículo
Historia
Época Colonial
Epoca Independiente
Características de la Ciudad de Tulancingo
Creación del Estado de Hidalgo
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Época Colonial

La encomienda de Tulancingo fue una de las más grandes de la Nueva España, y durante varias décadas se logró impedir que el control de la Corona llegar a ella, así como a las encomiendas cercanas a ésta. En 1557 el corregidor de Singuilucan tuvo jurisdicción en Tulancingo.

Iglesia de la ExpiraciónEn la década siguiente este funcionario estuvo subordinado al alcalde mayor de Metztitlán y realizaba comisiones tanto en Atotonilco como en Tulancingo. Hacia 1575 se le nombró alcalde mayor y pasó a residir a Tulancingo. En octubre de ese año Tutotepec fue transferido de la jurisdicción de Metateyuca a la de Tulancingo, aunque la orden no se cumplió hasta alrededor de un año después. Hacia 1583, tanto Tutotepec como Acaxochitlán eran administrados desde Tulancingo, el cual adquirió aspa sus límites jurisdiccionales definitivos, salvo por algunos ajustes menores. Desde 1787 el alcalde mayor de Tulancingo pasó a ser subdelegado de la intendencia de México, con tenientes, es decir representantes, en Acaxochitlán, Atotonilco, Huasca, Tenango, Tutotepec y Singuilucan.

Hacia 1792, la cabecera de Tulancingo se había convertido en un centro urbano con el doble de gente española que de indígenas. Había unos 4000 españoles y unos 2000 indígenas.

Tulancingo tenía 13 estancias en un radio de tres leguas a fines del siglo XVI. Todas debían ser reducidas a tres centros de congregación en 1602. Pero siete de ellas pueden reconocerse en pueblos de visita en 1697. Y en 1792 sobrevivían seis: Santa Ana Hueitlalpan, Magdalena Metepec, Nativitas, Santiago, Tlatoca y Xaltepec. Las haciendas ocuparon las tierras abandonadas e invadieron las de los pueblos todavía existentes.

Lo benigno del clima y la fertilidad del valle, además de su belleza a los ojos de los españoles, dieron paso al establecimiento de muchos de ellos; y a la población se le conoció con el sobrenombre de “Retiro de antiguos conquistadores”.

Los primeros en misionar en esta región fueron los frailes franciscanos procedentes del convento de Texcoco. Motolinía dice que hacia estas partes ocurrieron sus primeras salidas, porque Tulancingo, junto con Tepeapulco, eran lugares muy poblados. Fundando en 1527 la doctrina de Tulancingo siendo su primer prior Fray Juan de Padilla.

La primera capilla fundada por los franciscanos hacia 1526, es una modesta construcción ubicada al sureste y muy alejada de la actual catedral metropolitana, en la ladera de una loma. Se le conoce como el Señor de la Expiración, y consta de una nave de aproximadamente 12 metros de largo por 6 de ancho, una fachada sin adornos, techo de vigas y una cúpula rematada por linternillas.

En 1601, el virrey Gaspar de Zúñiga y Acevedo nombró a Alonso Pérez de Bocanegra juez comisario para hacer la congregación de Tulancingo. La acción consistía en reunir todas las poblaciones dispersas en el valle y trasladar a sus habitantes a la cabecera.

Después de realizada la congregación de Tulancingo en 1601, los datos escasean, pues la información que había en los archivos del ayuntamiento de Tulancingo se perdieron después del triunfo de la revolución de Tuxtepec, cuando el presidente municipal Antonio Castro vendió esos archivos “porque eran papeles viejos que estaban estorbando”.

En 1746 José Antonio Villaseñor y Sánchez, en su Teatro americano, establece la competencia de Tulancingo en los pueblos de Atotonilco, Singuilucan, Huasca, Acatlán, Acaxochitlán, Tutotepec y Tenango, y decía que el pueblo de Tulancingo era de los mejores que contenía el arzobispado de México, por su vecindario y por su situación y planta, y su distancia de la ciudad de México.

La doctrina de Tulancingo se secularizó el 16 de Noviembre de 1754, y su primer cura fue el presbítero Rafael Vértiz Castoreña.



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