| Indice del artículo |
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| Historia |
| Época Colonial |
| Epoca Independiente |
| Características de la Ciudad de Tulancingo |
| Creación del Estado de Hidalgo |
| Todas las páginas |
Antecedentes Prehispánicos
El nombre de Tulancingo se deriva de Tullan o Tollan, que significa “Tule o Tular “. La raíz (tzin) es terminación diminutiva, y (co) significa “En”. Su significado completo sería. “El pequeño Tollan” o “El pequeño Tule”.
En el Valle de Tulancingo existieron asentamientos humanos desde los años 6500 a 5000 a .C. aproximadamente. Esto se puede constatar con la presencia de algunos restos arqueológicos cerca del pueblo de Santiago y en el sitio llamado Cueva Calcinada del Chivo, en la ladera sur de la Rinconada del Tecolote, que está en la parte oriental de la zona arqueológica de Huapalcalco. Los restos de cuchillos y entierros con ofrendas indican que los habitantes de la región vivían de la caza, lo que corroboran las pinturas rupestres encontradas en la cueva del Chivo. Este sitio es contemporáneo al del Valle de Tehuacan y se remota a los inicios de la agricultura.
En Huapalcalco se encuentra una pirámide de tres cuerpos y una escalinata frontal de estilo teotihuacano, pues fue en este período cuando se dio el auge de la Ciudad de los Dioses e irradió su esplendor a toda Mesoamérica. Según las crónicas Huapalcalco fue un punto importante en el paso de los toltecas a la ciudad de Tula. Se dice, además, que Quetzalcóatl construyó ahí su huapalcalli, “Casa de tablas verdes”. Este sitio fue un importante centro ceremonial y un punto comercial, a partir del cual se establecía una red de intercambio de productos que unía la costa del Golfo con La Cuenca de México.
Huapalcalco está unido a la historia de los toltecas, ya que en las fuentes se le menciona siempre en relación a los antecedentes de este pueblo previo a la fundación de Tula.
El papel de Huapalcalco-Tulancingo como centro de intercambio comercial es innegable, así como también la participación de Tulancingo en los conflictos bélicos internos que, a finales del siglo XV, ocurrieron entre los soberanos de Texcoco, como el que se dio entre Ixtlixóchitl y los tecpanecas de Azcapotzalco.
Los toltecas sufrieron guerras internas y contra los chichimecas hasta que en 1011 fueron subyugados por Xólotl, quien repartió los señoríos entre los jefes más distinguidos y reservó para sí el de Tulancingo, entre otros. Tulancingo permaneció bajo el poderío de Texcoco, del que fue arrebatado hacia el año de 1416 por el poderío mexica. Al momento de la llegada de los españoles, Tulancingo, junto con Atotonilco el Grande, Acaxochitlán, Huasca, Singuilucan y Hueyapan, entregaba tributos a Moctezuma cada ochenta días; estos consistían principalmente en mantas de algodón, maíz y semillas de amaranto que hoy conocemos como alegrías.
La zona arqueológica de Huapalcalco es, sin duda, después de la de Tula, la más importante en el Estado de Hidalgo. Ha sido estudiada desde mediados del siglo XX por César Lizardi Ramos y Florencia Müller, y posteriormente por arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia, a través del Centro INAH de Hidalgo.
La parte más vistosa de la zona la constituyen los restos de una pirámide de tres cuerpos de influencia teotihuacana, situada a un costado de una gran plaza rodeada de montículos y plataformas. Se han encontrado, entre otros vestigios, restos de pintura rupestre, cerámica de distintas época, enterramientos y objetos de jade y obsidiana.





