Con ese nombre se ha conocido la casa número 68 de la calle de Iturbide, hoy Primero de Mayo esquina Juárez. El origen del nombre es el siguiente: Pío Quinto Campuzano era hijo de un artesano muy pobre y en cierta ocasión recogió huesos de chabacano. Les sacó las almendras y las vendió en la botica. Repitió varias veces la operación y con el producto obtenido compró fruta de buena calidad para venderla en las casas de las personas acomodadas.
Poco a poco fue aumentando su negocio y su crédito, porque era inteligente y formal. En cierta ocasión uno de los padres Cabo Franco le dio a crédito una fuerte cantidad de chipotle para que la vendiera; ganó algún dinero que dio a guardar a su protector, y cuando juntó los fondos suficientes habilitó unos telares para fabricar mantas y jergas que llevaba a vender a los minerales de Real del Monte y de Pachuca. Creció su capital y construyó la casa en la que estableció una tienda que llegó a tener mucho movimiento y le fue tan bien que más adelante compró las haciendas de San Nicolás el Chico y Huajomulco. Esta es la tradición de una fortuna que realmente existió. La última nieta de Campuzano vivió y se casó en Otumba. Murió en la capital hidalguense y dejó un hijo médico, hacia 1939.

