
Los adolescentes con sentimientos de ira y de fastidio son más propensos a iniciarse en el vicio del cigarro en relación con quienes llevan una vida más sana mentalmente hablando.
Se realizó un estudio con 150 chicos fumadores y no fumadores. Ellos debían llevar un diario electrónico durante 30 días señalando su estado de ánimo.
Quienes tuvieron tendencias agresivas y depresivas resultaron los más propensos a fumar, además de ser más dispuestos a revelar esos sentimientos vía electrónica. La fatal sorpresa que se llevaron los investigadores fueron las tasas tan elevadas de pensamientos negativos mostrados por los pacientes.
